Mateo era como un imán, atrayendo firmemente las miradas de todas las jóvenes de la alta sociedad. El porcentaje de personas que volteaban a verlo era del cien por ciento.
Luciana, observando a Mateo bajo las luces, se preguntaba cómo no amar a este hombre. Ahora él estaba en la cima de la pirámide, protagonista de los sueños de incontables damas. Ella estaba decidida a conquistarlo.
Mientras Luciana miraba a Mateo con emoción, Mariana buscaba su presa del día; quería encontrar a un hombre guapo