Daniela despertó con el movimiento. Sentía que Diego estaba levantándose, así que abrió los ojos adormilada.
Anoche habían agotado sus energías pasando de la cama al baño y luego al sofá. Ahora cualquier movimiento le provocaba un dolor ardiente, y su cuerpo parecía a punto de deshacerse.
—Diego, ¿te vas ya?
Daniela había dormido acurrucada en el pecho de Diego, con él abrazándola todo el tiempo. Aunque intentaba moverse con sumo cuidado, en cuanto se movió, ella despertó.
Diego la miró con tern