—¡Pero siento que tu corazón no está conmigo! —exclamó Viviana, volviendo a abrazar a Diego—. Ahora está bien, por fin estamos juntos. Diego, estaremos juntos para siempre, no nos separaremos nunca.Diego, con expresión fría, dejó que Viviana lo abrazara sin decir palabra.
Diego y Viviana salieron de la habitación. Don Jaime había llegado.
—Vivi, ¿cómo pasaron la noche tú y Diego?
Viviana asintió feliz.
—Papá, ahora Diego es parte de nuestra familia.
Don Jaime rio con fuerza.
—Así es. Diego, ahor