Al escuchar el nombre "Valentina", Mateo sintió un nudo en el pecho: —Mamá.
Katerina continuó: —Mateo, ya te lo había dicho antes. Puedo hacer la vista gorda con las mujeres que tengas, pero no te involucres emocionalmente. Esta vez, tu tío Héctor me ha llamado personalmente para decirme que no quieres casarte con la heredera de los Celemín por esta Valentina. ¿Es eso cierto?
Mateo respondió con franqueza: —Es cierto. Valentina es la persona que amo. No me casaré con nadie más.
—¡Insensato! —Kat