Luciana insistía con urgencia.
En ese momento, Daniela se burló: —Luciana, ¿por qué tanta prisa? El médico Fausto también es un viejo conocido tuyo. ¿No fuiste tú quien lo encontró para ir a salvar al señor Figueroa?
Camila exclamó: —¡Ay! Pero algo no cuadra, Luciana. ¿Cómo es que pareces no conocer a Fausto?
Mateo también notó que algo estaba mal. Hace un momento, Luciana había mostrado desprecio y desdén hacia Fausto, tratándolo completamente como a un extraño.
Mateo miró a Luciana: —¿No conoc