Catalina intervino de inmediato: —Valentina, ¿cómo encontraste al falso doctor milagro?
Valentina curvó sus labios rojos, con una sonrisa deslumbrante: —Eso no puedo revelarlo. ¡Ahora quiero recuperar las cenizas de mi padre!
Marcela se interpuso en su camino: —Valentina, no puedes...
Valentina la miró fijamente: —Marcela, ¿qué pasa? ¿Piensas faltar a tu palabra? Si lo haces, no les entregaré al falso doctor milagro y pueden olvidarse de recuperar un solo centavo de su dinero.
Marcela titubeó, i