Esto aludía a los orígenes de Valentina, un secreto que actualmente solo conocían Ángel y Marcela. En su día también lo supo Alejandro, pero pagó con su vida por ello.
Ángel intervino rápidamente: —Mamá, no sigas.
Marcela, consciente de la gravedad del asunto, se calló de inmediato.
Catalina había aguzado el oído, esperando captar alguna información crucial, pero quedó decepcionada cuando se interrumpió la conversación.
Luciana y Dana rodeaban al falso doctor milagro: —¡Estafador, devuélvenos nu