Valentina sentía dolor en todo el cuerpo, como si sus huesos estuvieran a punto de desarmarse, y además tenía mucho frío.
El agua helada del mar golpeaba constantemente su rostro, haciéndola estremecerse hasta los huesos. Finalmente despertó por completo y abrió lentamente los ojos.
No había muerto.
En aquel yate había explosivos y justo antes de la explosión, ella y Joaquín saltaron al mar. El agua helada y cortante se precipitaba furiosamente desde todas direcciones, mientras ella nadaba con t