Al escuchar la charla de las empleadas, Aitana se volvió a mirar el edificio del grupo Figueroa.
Como estudiante de actuación, sabía bien que Global Entertainment, subsidiaria del grupo Figueroa, controlaba la mitad de la industria del entretenimiento, con recursos y conexiones de primer nivel que algunas personas no lograrían conseguir ni en toda una vida.
Todo esto pertenecía a ese hombre, Mateo.
Los ojos de Aitana comenzaron a brillar.
...
Mateo regresó a su oficina y arrojó los documentos so