Mateo señaló a Valentina para que brindara.
Ella se quedó inmóvil.
Santino también se tensó, sin entender las intenciones de Mateo. ¿Acaso se había fijado en Valentina? Si era así, tendría que ceder; no se atrevería a competir con él por una mujer.
—¿Qué esperas? Ve a brindar con el señor Figueroa. —La urgió Santino.
Los otros empresarios rieron. —He visto muchas estudiantes queriendo brindar con el señor Figueroa, pero es la primera vez que veo a una tener la oportunidad.
—Date prisa, no lo hag