Dicho esto, Joana le quitó el teléfono a Nina.
—Leandro, no le hagas caso a Nina. Yo sé que quieres proteger a Sara, y está bien, como tú digas. ¡Nina y yo no tenemos nada que ver con esto!
El corazón de Leandro se ablandó de inmediato, era justo este tipo de actitud de Joana la que más lo conmovía.
—Joana...
—Leandro, a mí y a Nina nos basta con estar a tu lado. Aunque pase toda mi vida contigo sin nombre ni posición, aunque Nina cargue toda su vida con el insulto de hija ilegítima, puedo sopor