Valentina no tenía idea de lo que estaba diciendo.
Mateo miró el helado, luego su cara angelical y delicada, y preguntó con voz ronca:
—¿Probar qué?
Ella tenía la mente en blanco, sin saber siquiera qué le estaba preguntando.
Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras esperaba la respuesta.
La tensión entre ellos era tan densa que podría cortarse.
—Señor Figueroa, me voy a dormir. Adiós. —Decidió terminar y colgó la llamada.
Daniela se preparaba para bañarse cuando notó la vergüenza de Val