—Solo sabes regañarme todo el día... ¿Qué tiene de malo que me maquille? ¿Qué tiene de malo que me pinte los labios? Luciana se maquilla todos los días y nunca le dices nada... Si fuera ella la que hubiese sido secuestrada, seguro la abrazarías y la consolarías, la llamarías 'mi amor'... ¿Por qué me odias tanto?
Ella lloraba desconsoladamente, sus hombros estaban temblando, tenía los ojos y la nariz enrojecidos. Y como si estuviera hecha de agua, las lágrimas caían como si fuera una cascada.
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