"Olvídalo, entonces."
Al tener su pie derecho atrapado en la mano de él, un lugar bastante sensible para una chica, intentó retirarlo con fuerza. —¡Suéltame!
Mateo, percatándose de la incomodidad, la miró brevemente antes de liberar su agarre. El delicado pie se retrajo, ocultándose bajo su falda.
Incorporándose también, Mateo retomó el tema principal. —Me encargaré de que alguien maneje esta situación...
—Señor Figueroa, agradezco su intención, pero no es necesario. —Rechazó, acurrucada sobre l