En el dormitorio de mujeres.
En su cuarto ya vivía una chica además de ella: Daniela Paredes.
—Tú eres Valentina, ¿verdad? Soy Daniela. ¡Desde ahora seremos compañeras de cuarto! —La saludó alegremente.
Parecía que era una chica vivaz y alegre, pero tenía una gran marca de nacimiento negra en el lado derecho de su rostro que contrastaba notablemente con su piel clara.
Al notar que Valentina miraba su marca, habló con naturalidad: —Esta marca la tengo desde que nací. Los doctores dicen que no se