Ella no era más que una sustituta en el matrimonio, un pequeño accidente. Él admitía haber sentido un breve deseo por ella, pero no la amaba. Su amor era para Luciana, ella era a quien realmente quería. No le gustaba estar entre dos mujeres. ¡Era hora de terminar con Valentina!
[...]
Camila escuchó que llamaban a la puerta en medio de la noche. Se puso una bata y fue a abrir. —¿Quién es?
Valentina estaba afuera. No traía nada consigo, excepto el chaleco amarillo pálido que le había regalado Dolo