Iris intentó hablar.
—Yo...
Luis sostenía la mano de Sara.
—¡Le debes una disculpa a mi señora Rodríguez! ¡Tienes que pedirle perdón a ella!
Iris se quedó petrificada.
Luis soltó una risa fría.
—¿Qué pasa? ¿No quieres hacerlo? Parece que te estoy dando una oportunidad y ni así la quieres aprovechar.
El tono de Luis era amenazante, dejaba muy claro que Iris debía disculparse con Sara.
Sara miró a Luis, estaba dando la cara por ella.
Iris se asustó. Admiraba el poder de Luis, pero también le tenía