Daniela levantó la cabeza y la imponente y atractiva figura de Nicolás apareció en su campo de visión.
Nicolás había llegado.
Aunque Nicolás ya había venido a dar clases anteriormente, esto no disminuyó el entusiasmo de los estudiantes; por el contrario, todos estaban aún más emocionados y enloquecidos. En cuanto Nicolás entró, toda el aula se alborotó.
—¡Hola, profesor Duque!
—Profesor Duque, cuánto tiempo sin verlo.
—Profesor Duque, pensábamos que no volvería a dar clases, pero no esperábamos