Capítulo 39 —Para eso son los amigos
Narrador:
Valeria dormía profundamente, acurrucada contra el pecho de Luigi, respirando tranquila por primera vez en toda la mañana. Luigi la observó un instante; le acomodó un mechón detrás de la oreja, salió de la cama con cuidado y se vistió sin hacer ruido.
Luego salió de la habitación.
Caminó por el pasillo de la villa, bajó las escaleras y cruzó las puertas de vidrio que daban a la piscina. El sol golpeaba fuerte, tibio, y en una de las tumbonas estaba