Capítulo 106 —Oliendo sangre en el aire
Narrador:
La camioneta se detuvo en seco. El camino hasta allí había sido largo, oscuro y silencioso. Kilómetros y kilómetros alejándola de la mansión Mattos.
Frente a la finca, un hombre esperaba con evidente ansiedad. Alejandro Noya.
Se acercó apenas lel motor del vehículo se apagó. Tenía los ojos abiertos de par en par, las manos sudadas, y la respiración acelerada de alguien que llevaba demasiado tiempo esperando ese momento.
Abrió la puerta trasera de