Los escalones del tribunal habían sido lavados por una lluvia temprana, y el mármol atrapaba la poca luz del sol que se filtraba entre las nubes. Miguel permanecía al pie de la escalinata mientras su abogado murmullaba algo sobre el papeleo a lo que él no prestaba atención, manteniendo la mirada fija en la entrada como si su sola voluntad pudiera controlar lo que saliera por ella.
Se había dicho a sí mismo, de camino hacia allí, que hoy se trataría simplemente de un trámite. Firmas. Las formali