La llamada entró justo después de las diez de la noche, con el nombre de Elena iluminando el teléfono de Celeste desde la mesa de centro de Isabella. Celeste lo miró fijamente durante un momento antes de contestar, con algún viejo reflejo en su interior preparándose para la preocupación, para preguntas que aún no tenía la fuerza de responder.
* Mamá.
* *Mija.* - La voz de Elena sonó suave, cuidadosa, con esa dulzura particular que reservaba solo para Celeste, la misma voz que había usado cuan