Mundo ficciónIniciar sesiónEl estruendo del disparo fue seguido por un silencio de vacío, uno de esos instantes donde el cerebro se niega a procesar el horror.
Iván sintió el impacto, pero no en su carne, lo sintió en la vibración del cuerpo que protegía. Elena, que segundos antes se erguía como una leona frente a sus hijos, se desplomó hacia atrás, pero no llegó al suelo.
Ricardo Reyes, con los reflejos de quien ha vivido media vida en







