Los ojos verdes de la hermosa joven veían con atención a su prometido quien se había despertado y comenzaba a sentarse en la cama.
— ¿No te sientes bien? — Preguntó él de inmediato, poniéndose de pie. — Llamaré a Juliana, te traerá algo que te alivie.
Samantha ni siquiera había dicho nada, cuando Leonard de inmediato supuso que se sentía mal por haber tomado tanto esa tarde.
— Gracias… — Respondió la joven. — Aunque preferiría volver a mi habitación y que ahí Juliana me atienda.
Leonard cla