El alto hombre ruso llevaba cargada entre sus brazos a Samantha que después de unas horas de viaje se había quedado profundamente dormida.
— Ella no dejó de llorar hasta dormirse. — Mencionó Edik viéndo a Luka llevarla a una habitación del pequeño motel.
— Te quedarás con ella hasta que te avise a dónde dirigirte, no te muevas ni un momento de su lado.
— ¡No! ¡¿Estás loco?! Yo debería ser quien se ocupe de esto y tú te quedarás aquí con ella,