Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer sobre Star Island no trajo la luz habitual de los trópicos, sino un resplandor mortecino y plomizo que se filtraba a través de las pesadas cortinas de seda del ala oeste.
La tormenta de la madrugada se había retirado, dejando tras de sí un rastro de humedad asfixiante y un silencio que pesaba más que el propio temporal.
Helena abrió los ojos lentamente. Lo primero que sintió fue el calor firme del cuerpo de Alexander a







