Mundo ficciónIniciar sesiónLa línea se cortó con un zumbido sordo que se instaló en la cabina del SUV como un gas venenoso.
El eco de la risa de Magnus Miller aún vibraba en los altavoces de la consola central. Helena, con el rostro empapado en una mezcla de lágrimas y agua de lluvia, miró a Alexander.
Su perfil, recortado contra las luces de los rascacielos de Brickell, parecía esculpido en piedra. La sangre de su frente se había secado en hilos osc







