El caos estalló en la cubierta del The Miller’s Legacy en el mismo instante en que el cuerpo de Helena se desplomó.
Los susurros de los senadores y las risas de los inversionistas se cortaron en seco, reemplazados por el sonido del viento marino y el choque de las olas.
Magnus dio un paso adelante con el rostro desencajado por la indignación aristocrática, pero Alexander fue más rápido.
— Tiene una crisis nerviosa, padre. El calor y la presión de la prensa son demasiado para ella — sentenció Al