Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en el subsuelo de Broward se volvió absoluto, una trampa de concreto que devoraba el oxígeno segundo a segundo. Helena, con la espalda apoyada contra el muro, sentía el sudor frío empaparle el cuello del uniforme naranja.
La punzada en su vientre ya no era un aviso sordo, era un espasmo rítmico que la obligaba a presionar las manos contra su piel, conteniendo un grito para no desatar el pánico.
Al frente, Brooke permanec&iacu







