Mundo ficciónIniciar sesiónMientras tanto, en el ala este de la mansión, el sol de la mañana comenzaba a disipar las nubes de la tormenta, pero el ambiente dentro del despacho de Brooke seguía siendo invernal.
Brooke estaba sentada detrás de su escritorio de caoba, observando el polvo blanco de las pastillas abortivas que había aplastado en su mano tras encontrarlas en la gabardina de Alex.
A su lado, su detective privado en nómina, un hombre rudo de apellido Varg







