Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor a carne quemada, podrida y cubierta de ungüentos baratos impregnaba las vigas de madera del sótano de las viejas caballerizas, en los límites más apartados de la propiedad Miller.
Daniel Morgan yacía sobre un catre de madera viejo, temblando bajo una sábana sudada que se le pegaba a las heridas abiertas de la espalda y el torso.
El incendio de la destilería lo había dejado destruído.
Su piel, antes la he







