Zara
Hace dos semanas que me llamaron para darme la noticia de que quedé seleccionada para el puesto de secretaria en la empresa.
Estuve a punto de decirles que no, pero mi madre escuchó todo y vio el correo que me enviaron con el uniforme, algunos implementos y un jugoso adelanto de la mitad del dinero. Prácticamente me obligó a aceptarlo.
Tuve que regresar y tragarme la vergüenza de lo que pasó, aunque en realidad nadie lo sabe; pero eso no significa que me sienta menos usada y enojada.
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