Zara
Me cuesta mucho encontrar un taxi dispuesto a llevarme a la zona donde vive Damon. Al parecer está bastante alejada de la ciudad, prácticamente hay que adentrarse al bosque, e incluso el que me dice que sí, acuerda dejarme a la mitad del camino porque ningún auto en su sano juicio entraría ahí; según sus palabras.
A decir verdad, el camino se vuelve más sinuoso y oscuro a medida que avanza. Los árboles se ven más juntos y son tan altos que ni siquiera permiten el paso de la luz de la luna