Capítulo 298

Capítulo 298

La llovizna fina caía constante sobre el cementerio, formando pequeños charcos sobre el césped y corriendo por los paraguas negros que se esparcían entre familiares y amigos.

Oliver estaba inmóvil frente al ataúd. En sus brazos, la pequeña Clarice dormía acurrucada, ajena al dolor que envolvía a todos a su alrededor. Sostenía el paraguas con una mano, protegiendo a su hija de la lluvia, mientras observaba a los sepultureros bajar lentamente el ataúd en la tierra.

Isadora se encogió
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