Capítulo 286
En el reloj de oro del jeque marcaba casi mediodía. Hassan Al Rashid estaba sentado al borde de la cama, vistiendo una túnica blanca impecable y con una mirada aburrida. Llevaba dos días ingresado, y el aburrimiento empezaba a corroer su paciencia.
Los enfermeros entraban y salían en silencio.
— Alá… — murmuró, recostándose en las almohadas. — Si uno más me pregunta si quiero té de menta, juro que me daré de alta a mí mismo.
Su asistente personal rió discretamente.
— Alteza, tal ve