Capítulo 275
En su apartamento, Aurélie entró como un huracán. Puso la mano en el jarrón de flores sobre la mesa y lo lanzó contra la pared, haciendo que los fragmentos se esparcieran por el suelo como piezas de su propio orgullo destrozado.
— ¡No es posible que el destino esté en mi contra! — gritó, jadeante, el pecho subiendo y bajando de furia.
Se apoyó en la mesa, intentando recuperar el control. Las flores caídas, el perfume dulce mezclado con el sonido del vidrio roto… todo parecía burlar