Capítulo 270
La sala estaba iluminada por las llamas de la chimenea, y el viento afuera golpeaba las ventanas, recordándoles a todos lo bueno que era estar allí, protegidos.
Hailey reía fuerte mientras se acomodaba entre las mantas, robando la almohada que Livia había traído.
— ¡Oye, esa era mía! — protestó Livia entre risas.
— Ahora es nuestra, futura prometida — replicó Hailey con una sonrisa pícara, abrazando la almohada con fuerza.
Isadora llegó poco después, envuelta en una manta peluda. M