Capítulo 24
Sus ojos azules sonrieron, pero pronto se volvieron serios, intensos. Su mirada descendió, y sus labios se acercaron a su pecho desnudo, suspendiéndose por un instante antes del contacto. Su piel delicada, marcada por las líneas del bikini, y el pezón ya se endurecía por el calor de su aliento.
Ella jadeó de ansiedad. ¿Cuánto tiempo había esperado por esto, esta vez, sobria, consciente de cada escalofrío, de cada deseo que la recorría? Finalmente, él dejó que su lengua se deslizara