Capítulo 219
El viernes por la noche, después de la cena, la casa estaba silenciosa. Alexander revisaba algunos documentos en la sala, mientras Isadora organizaba pequeños detalles del día siguiente. Lívia, sin embargo, estaba emocionada y se acercó a su padre con una sonrisa traviesa.
– Papá… ¿vamos a viajar? – preguntó, sus ojos brillando de expectativa.
Alexander levantó la mirada y sonrió, curioso por la emoción de su hija.
– ¿Adónde quieres ir, Lívia? – respondió, acomodándose mejor en el