Capítulo 15
La puerta se cerró con un clic, pero el sonido pareció un martillazo en la cabeza de Isadora. Ella permaneció quieta, mirando el jardín a través de la ventana. El corazón latía acelerado, los dedos temblorosos, los ojos empañados que se negaban a derramar una sola lágrima.
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Aurora regresaba a la sala, pero se detuvo en el mismo instante al ver a su hijo caminando hacia las escaleras con pasos largos y los hombros tensos.
Algo estaba mal. Alexander parecía… trastornado.
Lo observó