No sé en qué momento mi vida se redujo a esto. A deslizarme por las calles con una peluca negra barata y gafas oscuras como si estuviera planeando un atraco en vez de comprar una simple prueba de embarazo.
Pero cada paso que doy me llena de una inquietud absurda, como si en cualquier momento alguien pudiera gritar:
“¡Miren todos, ahí va Arielle Valmont, la futura esposa de Daniel Harrington, comprando una prueba de embarazo!” Y encima, el hijo no sería suyo.
Siento la presión de cada mirada e