El primer sorbo de whisky se desliza por mi garganta con un ardor reconfortante. Pero que en este momento siento verdaderamente fresco, lo cual evita el carraspeo por lo fuerte del alcohol.
Es estúpido. Beber en mi noche de bodas, en el bar de un hotel, con Cassian Harrington sentado frente a mí. Sin duda es una pésima idea.
No obstante bebo otro trago, ignorando la ironía de la situación, ignorando la opresión en mi pecho cada vez que lo miro de reojo y veo su expresión indescifrable, su forma