Cassian da un vistazo a mi bolso sabiendo que su hijo es quien está marcando. Pero al ver que no tengo la mínima intensión de responder, decide ignorarlo.
Y con el vibrador en mano, vuelve a acercarse a mí. Camina con esa gracia peligrosa, ese dominio absoluto que me deja sin defensa. Y de pronto ese vibrador en su mano me parece un tanto intimidante.
Me toma de la cintura, sus dedos fuertes se clavan en mi carne, al tiempo que me voltea con firmeza, hasta dejarme boca abajo sobre las sábanas.
S