Incrédulas por como habían salido las cosas, Carlota se vio obligada a detenerse, Chely estaba demasiado furiosa como para continuar el viajar. ¿Cómo esa perrä fue capaz de correr con un niño recién operado y estar más preocupada en huir que por la seguridad de su propio hijo?
―¡Malditä sea! ―Golpeó la guantera del auto con fuerza―, es una estúpidä, ¡Se supone que yo le quitaría a su hijo! ―Cerró los ojos para tratar de calmarse―. Será doloroso para ella, pero no fui yo quien lo maté ―Carlota