Los gritos desesperados de Griselda se escucharon hasta el este del país, ella anticipó lo que venía y no podía dejar de implorar que no lo hiciera, pero cuando no sintió dolor se calmó y miró a Chely quien la ve como lo más patético del mundo.
―Traigan el bisturí ―Ordenó Lía―, seré yo quien haga la operación ―Griselda quien creyó que solo la estaban asustando para quebrarla un poco más, la miró con ojos grandes―. ¿Pensabas que era mentira? ―Carcajeó―, a la zorrä que se acostó con mi marido le