―¡Quiero a la zorrä frente a mí ahora! ―Exigió Chely furiosa―. Tuvo la decencia de darle el número a mi marido. ¡La quiero aquí! ―Miró a los hombres quienes permanecían inmóviles, nerviosos.
―Yo les dije que no lo hicieran ―Nikolai miró a su mujer―. Nena, estás embarazada, por favor… ―La bofetada lo calló en el acto.
―¿Crees que mi enorme vientre con tres niños me detiene a disparar un arma? ―Lo miró a los ojos―. ¿Quieres que compruebe que sí puedo? ―Le arrebató el arma aprovechando que él ja