Lía, por primera vez, mostró en su gesto una preocupación auténtica por el bebé. Aquello le alteró por completo el pecho a Adrik. ¿Realmente ella amaba a ese niño? Se puso de pie sin quitar la vista de sus ojos y, con un movimiento suave que casi le pareció propio de otro hombre, besó su frente y le acarició el cabello.
Ese gesto rompió a Lía. Empezó a llorar y a negar, consumida por la culpa. ¿Cómo había sido tan cruel como para decirle a su propio hijo que lo deseaba fuera de su vientre solo