Mundo ficciónIniciar sesiónMientras el ascensor subía, Gerard tenía una cara de perro insoportable, pero Luz no le prestó atención para nada. Una cosa era que se molestara con el lanzado de Johny y otra muy distinta a que lo hiciera con ella, porque además ni siquiera le dio tiempo para mandar a volar al chico.
-Papi, me encanta tu oficina, es muy bonita. Yo quiero venir más seguido, para aprender contigo.
-Podemos aprender en la casa, nena, no creo que sea bueno







