—Ah, eres tú, muchacho —dijo la hermosa oficial Mariana, reconociendo a Faustino.
Recordando la antigua propuesta de Faustino de tratarle el pecho, se sonrojó un poco.
—Dices que me han engañado. ¿Qué está pasando exactamente?
Faustino explicó en detalle: —Atiendo a los pacientes y receto medicinas según sus condiciones, sin cobrar de más. Incluso he atendido gratis a quienes no podían pagar. ¿Cómo puede ser eso una estafa?
—¿Atiendes gratis? ¿Tan buena persona eres? —preguntó con cierto escepti