Faustino masajeaba con atención, pero con semejante belleza bajo sus manos, era inevitable que su mente comenzara poco a poco a divagar. A pesar de haber interactuado con cantidad de mujeres hermosas, Rosalba seguía siendo la más atractiva para él. Sin darse cuenta, aflojó la presión de sus manos y estas comenzaron a deambular con suavidad hacia otras partes de su cuerpo.
—Faustino, estás molestando a Rosalba, deja de hacer eso…—Rosalba sintió el cambio en Faustino y sus mejillas se encendieron